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En Comunión con la Vida, con Teresa Guardans

Nisargadatta Maharaj

En comunión con la vida. Ahondando en la vía de la Unidad con Nisargadatta Maharaj.
Teresa Guardans

[ Introducción y apuntes sobre el próximo taller online de Teresa Guardans en Más que Silencio: Más información e inscripción al taller ]

¿Qué puede aportar una jornada de silencio alimentada con las enseñanzas de Nisargadatta? Sus palabras apuntan a vivir nuestros días desde el amor sin límites que nos habita. Invitan a reflexionar sobre los engranajes en los que nos movemos; a sopesar lo que de verdad valoramos, a detectar los obstáculos. Ayudan a comprender.

«La comprensión es la puerta a la libertad y la atención alerta es la madre de la comprensión. Propicia que lo profundo salga a la superficie» –dice Nisargadatta. Y ese será el propósito de la jornada: concedernos tiempo para atender, para comprender, para ser. Pero…

¿Quién fue Nisargadatta Maharaj (Bombay, 1897-1981)?

Casado y padre de cuatro hijos, regentaba un pequeño comercio de cigarrillos liados a mano, en Bombay. A los treinta y cuatro años conoció al que sería su maestro, siguió las orientaciones de éste, y su comprensión quedó transformada: captó la esencia de la realidad, el ‘amor que todo lo es’. Nisargadatta explica que simplemente hizo caso de la indicación que le dio: investigar el sentido de ‘soy’. «Me dijo que no era nada sino mi ser; le creí, actué en consecuencia y dejé de preocuparme de lo que no era yo».

Sin abandonar familia ni trabajo, construyó sobre su tienda una pequeña habitación para poder meditar y recibir a los visitantes, hindúes y extranjeros. Durante años atendió las inquietudes de quienes se acercaban a su tiendecita, invitándoles a vivir lúcidamente la cotidianidad, de tal manera que cada día fuera una ocasión para una mayor comprensión de lo que en verdad somos y de lo que la realidad es.

Cuando le preguntaban por qué no hacía como los demás maestros, por qué no organizaba un ashram para que la gente pudiera vivir cerca de él (o le ofrecían construir uno), él respondía que ya estaba disponible para todos, que no hacía falta más; crear una institución le convertiría en su prisionero. Y así, sin escribir ningún tratado, las enseñanzas de ese fabricante de cigarrillos que vivía en pleno bullicio de Bombay, se fueron difundiendo a partir de la compilación y edición de los diálogos mantenidos con quienes se le acercaban.

Si algo destacaría yo de esos textos es que tienen la ‘gracia’ de recoger las dificultades y dudas planteadas desde la mentalidad occidental, a las que Nisargadatta responde en lenguaje inteligible para occidentales. Cuestiones con las que nos podemos sentir fácilmente identificados, aportando numerosas orientaciones y propuestas que pueden resultar de gran ayuda para la propia indagación personal. Y es desde ahí que cobran sentido, al servicio de la propia búsqueda.

Búsqueda, Comprensión, Unidad… palabras clave en las enseñanzas del maestro Maharaj

Las reflexiones y consejos de Nisargadatta forman parte de ese amplio caudal de sabiduría que no conoce fronteras culturales, que impregna a las tradiciones sapienciales, de norte y sur, de oriente y occidente. Apuntan a aquello de ‘descubrir el tesoro escondido que todo lo vale’, a no perder la vida corriendo tras no se sabe qué, a valorar lo que de verdad vale la pena, a reconocer el ‘latido del Universo’ que todo lo penetra y todo lo es, también en la naturaleza humana.

Si sirven de algo las clasificaciones podemos decir que, entre la diversidad de propuestas del hinduismo, nuestro personaje ocupa lugar destacado en la escuela Vedanta Advaita. ‘Vedanta’ significa “fin del Veda”, en el sentido de culminación, comprensión última de los Vedas (las cuatro colecciones de textos sagrados). Y ‘Advaita’, “no dual”: la realidad es una –enseña la escuela Vedanta Advaita–. Brahman es la esencia de toda realidad, de toda existencia; Atman es el nombre que recibe en el ser humano. Como bellamente canta este antiguo texto, el Chândogya Upanishad (del siglo VII a.C.):

Aquello que llamamos Brahman es el espacio exterior al ser humano, el espacio exterior.
Es el espacio interior del ser humano, el espacio interior.
Es el espacio 
interior del corazón, pleno e inmutable.
Todo es, en verdad, Brahman. Es el origen, el fin y la subsistencia de todo. […]
Más grande que la Tierra, más grande que la atmósfera, más grande que el firmamento,
más grande que los cielos, más grande que todos los mundos, 
más grande que los cielos, más grande que todos los mundos, habita en mi corazón.
Abraza al universo entero y, en silencio, sabrás que es Amor hacia todo.
Es mi Atman, es Brahman. Habita en mi corazón.

Esa enseñanza de unidad profunda de la existencia, cruzó los siglos, se sucedieron generaciones de maestros, desde la antigüedad hasta el presente, y llamó la atención de occidentales que viajaban a la India buscando respuestas, hombres y mujeres que se acercaron a Ramakrishna, a Swami Shivananda, a Ramana Maharshi o a Nisargadatta, por mencionar a algunas figuras destacadas. De ahí la amplia difusión de sus enseñanzas. Pero cualquiera de esos maestros suscribiría las palabras del sabio Sankara (siglo VIII d.C.): «Nadie sana de una enfermedad por el hecho de repetir el nombre de un medicamento sin tomárselo. Nada aporta repetir la palabra Brahman, solo la propia experiencia puede mostrar la verdadera naturaleza de las cosas y no las descripciones de otros.»

“Eso”, lo Absoluto, es la única realidad que existe: es conciencia pura, es lucidez, es amor sin límites, es Uno. Esa es nuestra verdadera naturaleza, nuestro verdadero ser. Si nos diéramos cuenta (si lo ‘realizáramos’) nuestras vidas serían, simplemente, una presencia de amor mostrándose en todo. Lo único que lo impide, el único obstáculo, es el error de identificar “la parte con el todo”: la identificación con nuestros pensamientos, nuestros hábitos, con nuestro yo.

De ahí la importancia de comprender. Observar, comprender el error de perspectiva, la falsedad de la identificación ya que, viéndola, se deshace. Así como también la importancia de vivir la vida ‘más allá’ de los límites y hábitos del yo. Vivir-actuar-sentir como lo haríamos si percibiéramos que «toda existencia es mi existencia, toda consciencia mi consciencia, toda aflicción mi aflicción y todo gozo mi gozo» –dirá Nisargadatta, y por ahí va su invitación a la indagación.

Una lectura compartida: silencio y meditación

No hacen falta muchas explicaciones para leer a Nisargadatta. Sus palabras son directas, sencillas. No utiliza conceptos extraños o difíciles de traducir a nuestro mundo cultural. Es una lectura que cada cual puede hacer por su cuenta: atendiendo a sus palabras como si me estuviera respondiendo a mí, mirando en la dirección hacia la que apunta, verificando aquella afirmación o aquella otra, dejando que me acompañe aquella frase que me ha impactado, saboreándola en silencio, dándole la oportunidad de captar más significados, etc.

Pero la lectura compartida enriquece, favorece que profundicemos más, que le dediquemos un tiempo de verdad. Reservar en esas agendas tan condensadas unas horas para destinarlas a silenciarnos, a ahondar en el sentido de nuestras vidas, a tomar mayor conciencia de dónde nos situamos y lo que deseamos, siempre vale la pena. Los consejos de Nisargadatta pueden ayudarnos.

Durante la jornada propondremos un itinerario de silencio y meditación, alimentado con sus indicaciones. De entre las distintas compilaciones de diálogos, utilizaremos la más extensa: Yo soy Eso (Sirio, 2003. 717 p.), que también se puede descargar gratuitamente (en castellano, o el original inglés: I am That). Paso a paso, tema a tema, tendremos la oportunidad de explorar unas palabras que invitan a vivir en profunda comunión con la vida, palabras que son para vivirlas, como éstas:

«El amor es resultado del autoconocimiento. Todo es el Ser, todo es mi propio ser. Con toda certeza, verme a mí mismo en todos y a todos en mí mismo es amor.»

Nisargadatta

Para seguir leyendo: Teresa Guardans. “La conciencia de ser en Sri Nisargadatta Maharaj”, en: La verdad del silencio. Herder, 2009. págs. 240-256; también en el libro Silencio (San Pablo, 2021), especialmente en el capítulo “El ejercicio del sentir silencioso” (págs. 171-203)

Otras referencias: nisargadatta.net
Documental sobre Nisargadatta:  https://www.youtube.com/watch?v=I8sSwOXhiAU

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