En el camino de la meditación descubrimos un don silencioso y profundo: la capacidad de liberar cargas. Así como un globo aerostático necesita soltar peso para elevarse, nuestra conciencia requiere desprenderse de aquello que ya no le permite ascender. Cada pensamiento repetitivo, cada emoción no resuelta, cada expectativa ajena que cargamos es un lastre que nos mantiene anclados.
Meditar no es añadir nada, sino soltar. Es confiar en que al dejar ir, el espacio interior se expande de forma natural. Cuando respiramos con atención y presencia, comenzamos a reconocer qué cargas no nos pertenecen, cuáles ya cumplieron su propósito y cuáles nacen del miedo o del hábito. Al soltarlas, no perdemos nada esencial; al contrario, recuperamos ligereza, claridad y dirección.
Imagina ese globo elevándose lentamente, más libre con cada peso que cae. Así también el corazón se eleva cuando perdonamos, cuando aceptamos, cuando dejamos de resistir lo que es. El don de liberar cargas nos recuerda que la paz no está en controlar, sino en confiar. En la quietud de la práctica, aprendemos que volar no es huir, sino atrevernos a vivir con menos peso y más conciencia.
Objetivos
- Tomar conciencia en grupo de claves que nos ayuden en el crecimiento espiritual.
- Crecer en libertad interior y capacidad de perdonar(nos).
Metodología
Exposición y experiencia compartida sobre el tema a tratar a través de la escucha contemplativa, la introspección, el diálogo y la meditación guiada.
Fechas y Horario
- Viernes 30 enero 2026.
- En horario de 18:30h a 20:30h.
Aportación económica sugerida
10€ . No es necesario inscripción. Entrada hasta completar aforo.




