Meditar es un acto de coraje. Aunque parezca quietud, aunque desde fuera se vea como silencio, por dentro es un salto. Y no cualquier salto: es como el del nadador que, desde lo alto, mira el agua inmóvil antes de lanzarse.
Allí arriba sentimos la altura. Sentimos el vértigo de enfrentarnos a nuestra propia mente: pensamientos que no paran, emociones que incomodan, recuerdos que pesan. La tentación es bajar por la escalera, volver a lo conocido, distraernos. Pero el meditador valiente respira hondo. No porque no tenga miedo, sino porque entiende que la luz no se encuentra evitando la profundidad.
El nadador se inclina hacia adelante y, por un instante suspendido en el aire, no pertenece ni al trampolín ni al agua. Ese instante es la decisión. En la meditación también hay un momento así: cuando eliges cerrar los ojos y permanecer. Cuando decides no huir. Ese es el verdadero salto.
El agua representa la conciencia profunda. Al entrar, puede sentirse fría, intensa, desconocida. Pero solo al atravesarla descubrimos que nos sostiene. Que podemos flotar. Que debajo del ruido hay claridad.
La luz en la meditación no es algo que viene de afuera. Es la lucidez que surge cuando te atreves a mirar sin escapar. Cada sesión es un nuevo salto. Cada respiración consciente es una afirmación de valentía.
No esperes a que desaparezca el miedo para lanzarte. Salta con él. Porque el coraje no es ausencia de temor, es la decisión de avanzar hacia tu propia luz, una y otra vez.
Objetivos
- Tomar conciencia en grupo de claves que nos ayuden en el crecimiento espiritual.
- Crecer en determinación y voluntad.
Metodología
Exposición y experiencia compartida sobre el tema a tratar a través de la escucha contemplativa, la introspección, el diálogo y la meditación guiada.
Fechas y Horario
- Viernes 20 marzo 2026.
- En horario de 18:30h a 20:30h.



